A las Urnas con Menos ira Tras el Triunfo

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Por Nidia Marín

¡Arre! ¡Arre! Montado en el corcel del triunfo de la selección de futbol un candidato que gusta del beisbol busca ir galope. Inclusive desde su partido son enviados a Rusia representantes con disfraz de botargas del tabasqueño que hasta allá causaron confrontación, similar a la que sucedió en el Ángel de la Independencia cuando en el festejo del uno cero buscaron repartir playeras con el logo de Morena. ¿Pues no que iban en caballo de hacienda?

Pero, una se pregunta si la euforia del domingo por el triunfo de los seleccionados mexicanos contra el campeón Alemania, permanecerá hasta el primero de julio, fecha del proceso electoral. ¡Ojalá!, porque ya estamos cumpliendo tres años de vivir colectivamente en la ira, el descontento, la angustia, el pesimismo, la depresión, el fatalismo, la desilusión y el miedo.

Calificada en el segmento de las pasiones, la ira, nos ha tenido inutilizados para desarrollar la razón. Y como explican los estudiosos, los dueños de la ira, los iracundos pues, se dividen en tres clases: los que actúan con arrebato, los que lo hacen con rencor y los implacables. De los tres está inundado nuestro país en estos tiempos. (Esperemos que el bálsamo del “ganamos” haya abarcado a una buena parte de la población).

Mientras lo sabemos, es sano conocer que los íntimos amigos de la ira, son los que se irritan a las primeras de cambio, con gran facilidad, aquellos que por efectos de la tristeza pueden sostener durante años la iracundia. Pero también contamos con los que se ubican en el extremo, los que no se tranquilizan hasta castigar al otro, al objeto de su ira. Hoy este segmento está de oferta.

En el asunto político no se trata de que la contraparte de la ira, es decir el amor, salga adelante, sino la razón, insistimos.

Lo real es que los mexicanos jugadores de futbol desde Rusia nos dieron una terapia colectiva el pasado domingo no sólo contra la angustia, el miedo y el coraje, sino también contra la indiferencia y la frustración y me refiero específicamente a la electoral, misma que hoy nos tiene apesadumbrados o asustados.

Tal vez ahora podamos abandonar temporalmente el pesimismo que hemos tenido para nosotros y nuestro México, logremos creer en un futuro mejor y votemos en busca del mismo, a favor de aquel candidato que nos ofrezca, sin odio, con sensatez y conocimientos lo mejor para cada uno y para todos.

En medio de tal panorama está la indecisión de muchos posibles votantes que tras el tercer debate posiblemente hayan decidido su voto o reforzado su rechazo a equis candidato o a las urnas.

Lo decimos porque en otros procesos ha quedado muy claro, por ejemplo, lo que advierten los estudiosos acerca del “votante blando”. Este sufragio no es completamente seguro, ya que evalúa la coyuntura del momento, el tipo de candidatos postulados, así como el carácter y naturaleza de su oferta electoral. Inclusive, diría yo, hasta si está de buen o mal humor el día de la contienda.

Este sector de electores, aseguran, puede decidir no acudir a las urnas el mero día de las elecciones o incluso, puede votar a favor de otro partido, ya que, como su nombre lo dice, el grado de identidad y simpatía política del elector con el partido es elástica. Y de este tipo de sufragante hay millones, precisamente porque el voto duro se ha ido reduciendo.

Y bueno ya lo sabemos, entre los diversos tipos de voto están: los de bilis, de ira, por consigna, de miedo, contextual, plebiscitario, de plástico (porque es muy moldeable), de hambre, el nulo, el útil, el ideológico, el diferenciado y el partidista y muchos más.

¿De cuál va a ser el suyo? Lo pregunto porque hoy, a punto de concluir la primera etapa del actual proceso electoral, cuando faltan once días para acudir a las urnas, nadie puede darse por triunfador anticipado. Ese día sabremos la decisión tomada por una mayoría de electores y no por las casas encuestadoras. Conoceremos la decisión del grueso de los sufragantes, la cual esperamos sea menos difícil, si el ánimo por el triunfo de la selección nacional de México en Rusia sigue en alto.

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